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jueves, 15 de octubre de 2015

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Romania

Bueno, bueno, bueno. Llevamos un tiempo muy parados de pero de vez en cuando se nos cruzan los cables y las dos neuronas que tenemos se coordinan y pasan cosas como las que estoy a punto de relatar. Por la cantidad de contenido sentimos presentároslo en varias partes...

Todo empezó con la aparición de un billete de avión Bucarest y la creación de un grupo más bien grande y ecléctico. Algo a lo que tampoco estamos acostumbrados para viajes de este tipo, teniendo en cuenta que este abre brecha creando precedendentes para posibles viajes futuros... : )

Y con todo esto, después de organizarnos lo mejor que pudimos habiendo una disparidad de horarios y obligaciones muy grande nos juntamos Ross, Kariarioca, Lelly, Kelly, Mc gatos como fichaje estrella de última hora, y las tres nuevas incorporaciones ("Miri", "La Chucha" y "Notario") más mi propia persona.

Todos sabemos que la aventura no es divertida si no huele a peligro y para eso y que mejor que Notario apurase hasta el último jodido minuto para aparecen en Barajas, ains... Mc gatos se planto allí como avanzadilla de reconocimiento del terreno y llego medio día antes, haciendo un trabajo nefasto como guía. Ya en el hotel, la futura tripulación del diverti-jeep decidimos buscar algún sitio para cervecearnos descubriendo lo peligroso y siniestro que es ese maldito barrio de noche. También nos topamos con "¡la mejor floristería del pueblo!" sospechosa hasta decir basta, abierta a la una de la mañana y pasando "cosas" raras a gente aun más rara.

Tras comprar unas cervezas en la gasolinera y una tertulia amena en el hotel nos dispusimos a hacer lo que más nos gusta hacer, dar por saco. Nos llamaron a Ross y a mí para secuestrar una almohada con desastroso resultado para Notario. Terminando Miri, Notario y La Chucha con un colchón encima.

Horas después nos fuimos a dormir para coger con ganas el día que nos esperaba...

Increíblemente redactado por Okapi y Ross.

lunes, 18 de mayo de 2015

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Brocheta de conejo

A lo que iba, al día siguiente, después de haber dormido alrededor de 4 horas Ross y yo nos fuimos a Ciudad Capital a acompañar a Carioca a hacerse un tatuaje solidario, un conejillo, en un tobillo. También se apuntaron Kely y un amigo de ellas dos de otro pueblo.

Carioca estaba nerviosa y los demás, para tranquilizarla le hablábamos de sangre, dolor, quemaduras, piel podrida y demás cosas agradables. Pero ni así conseguimos que se echase atrás o llorase. Así que Ross y yo dejamos a las chicas y al cameo en el estudio/oficina de tatuajes y nos fuimos a hacer unas gestiones (sacar dinero, tomarnos un café del starbucks, reservar en un sitio para comer e ir a un mercado moderno).

Pero a lo importante, la hora de la comida, el sitio en el que habíamos reservado era el Yakitoro, un bar de pinchos o restaurante de cocina fusión creado por Chicote, pero no de los del programa de la tele que reforma.... no, uno de los suyos de verdad, aunque él no estuviese. Bueno, pues resulta que el sitio es de brochetas (de ahí el nombre), y con todas nuestras ganas, después de marear a la camarera pedimos una brocheta cada uno y una de regalo para compartir, menos el cameo que se pidió un bocata que resultó ser un mordisco jajajaj su cara al verlo lo decía todo. Los demás tomamos brocheta de Ceviche con leche de tigre (dícese del caldo que resulta de hacer el ceviche), brocheta de pollo con salsa PX (Pedro Ximénez), brocheta de cordero con salsa de algo que no recuerdo, brocheta de vaca Wagyu lacado (la vaca esa que masajean) y "brocheta" de arroz con tomate y huevo (un arroz a la cubana de toda la vida). Yo no me quedé con hambre porque no tenía mucho de serie pero a mis compañeros parece que les faltó un algo para llenar sus estómagos. Pedimos dos brochetas más de postre: helado de vainilla con tierra de avellanas y aceite de oliva y Marshmallows, que era como comer plástico fundido (de textura, de sabor estaban ricos).

Y ya con las tripas pegadas por el postre ese nos fuimos a seguir paseando la ciudad y a dormir en el retiro, entrar en tiendas frikis, en edificios de colores chillones y poco más.

Hasta la próxima coleguis.

sábado, 11 de abril de 2015

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Me comí unas salchipapas

Pues volvimos a salir, no es que no lo hiciésemos a menudo pero no había escrito nadie sobre ello. El caso es que para celebrar que Okapi había progresado en su trabajo y que hace unos días fue el cumple de Ross fuimos a un bar que siempre está a tope, y reservamos y todo. Okapi y yo andamos antes por varias tiendas "frikis" de la ciudad buscando un detalle para Ross, en una de ellas había un exaltado político poniendo verde a todas las formaciones políticas con un tono humorístico (o eso debía de pensar él porque a mi no me sacó ni media sonrisa). Al final nos decantamos por un juego de mesa y pedimos papel de envolver extra para hacer un segundo regalo. Un hamburguesa del Mcdo, de las de un euro, envuelta y bien envuelta para que pareciese una camiseta o algo así. Ja Ja Ja. 

La noche transcurrió con bastante normalidad la verdad, Ross se sentó en el sitio malo porque no veía nada, Kely estaba escondida detrás de un cubo de cerveza, Cucaracho...... estaba ahí. En fin lo típico. Nos tomamos 8 litros de cerveza, 2,5 kilogramos de patatas fritas con salsa brava y mayonesa y 120 trozos de pollo frito con curry. Me dolía la tripa un poco. El bar se convirtió en discoteca de repente pero nosotros habíamos decidido irnos a tomar una copa. Okapi duró poco porque tenía que conducir.

El en pub estuvimos charlando alegremente y apagando la luz a las chicas que estaban en el baño, ¿eh Kely? y luego nos dimos un buen paseo a pata en el que Sancho no paró de poner verdes a los que faltaban, ya sabéis lo que toca.

Hasta otra y perdón por esta entrada flojita, pero algo hay que escribir a veces, y como siempre se me olvida la libreta pues eso. Un abrazo.

lunes, 9 de marzo de 2015

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Snow en Invernalia‏

Aunque un poco tarde, aquí llega la entrada, y esta vez me toca a mí, Ross, comentar las aventuras del blog. La última quedada que hicimos fue la semana pasada a Valdesquí, en la Sierra de Guadarrama, a hacer snow.

Quedamos el domingo a las 6 y media de la mañana para partir rumbo a la montaña. Esta vez yo no me dormí y fui puntual (lo de la excursión anterior fue un caso puntual y muy extraño en mí jeje). Habíamos quedado Kely, Okapi, tres amigos suyos, Carioca y un amigo suyo y yo. Okapi llegó media hora tarde, cosa normal en él. Nos repartimos en dos coches y salimos a la aventura. El viaje de ida fue bastante animado, hablando y riendo todo el rato, y a pesar de la sobrecarga de los piramidales se hizo hasta corto y todo.

Llegamos sobre las 8, había nubes y niebla, se veía mas bien poco pero estábamos animados. Fuimos a hacer cola para comprar el forfait y para alquilar las botas y tabla. Tras una larga cola y quedarnos un poco más pobres tras pagar todo, por fin tenemos contacto directo con la nieve. De los 8 que íbamos, 4 sabían (entre ellos un profesor de snow) y otros 4 que no (me incluyo). Al entrar, una breve explicación de como funciona y como proceder (en plan "Snow para tontos") y nos dirigimos a la primera pista (la de los noobs). Al principio parecía un concurso para ver quien se caía primero, al final de la pista le acabamos cogiendo el truquillo.

Después de esa pista nos atrevimos con otra más alta, mayor pendiente, más niños a los que intentar no arroyar y muchas más caídas.

Nos comieron la cabeza a los novatos y nos llevaron hasta otra más alta aún. Yo probé hasta tres gafas diferentes, pero todas acaban empañadas, parece lo normal pero no. Ya que me probé unas gafas abiertas (no de nieve), y las seguía empañando, no estoy hecho para gafas parece ser. Al final iba sin gafas.

Tras una dura mañana de caídas y ver a niños de 2 años esquiar mejor que nosotros, paramos para comer algo. Al fin una silla cómoda y seca para sentarse y descansar. Comimos en poco más de media hora, recogimos cada uno su tabla y proseguimos con la caídas. He de decir que cuando hablo de caídas me refiero principalmente a los novatillos, que eramos las dos amigas de Okapi, el amigo de Carioca y yo, ya que los otros 4 ya habían hecho esto antes y eran los que nos enseñaban (buenos maestros por cierto ;) ).

Para terminar fuimos en telesilla hasta otra pista más alta todavía que las anteriores, para despedir bien el día y eso (aunque gozaba de unas vistas geniales). Tras 53 días subiendo en el telesilla llegamos hasta arriba. Vemos nubes.. pero por debajo nuestra. La pendiente era aún mayor que las anteriores. Nos sentamos en el suelo, nos atamos la tabla y nos limitamos a mirar. Primero se lanza Kely, una de las profesoras, y tras lanzarse por la pista hace el escorpión, es decir, cara al suelo pies a la espalda y avanzar 8 metros comiendo nieve. Los inexpertos pensamos: "Si eso le ha pasado a ella.. ¿que nos pasará a nosotros?". Al final bajamos, mejor o peor pero todos nos vimos en la entrada principal al final de la pista, aunque el amigo de Carioca casi se queda a acampar en la montaña, ya que por un malentendido, no se enteró de donde habíamos quedado, en fin, cosas que pasan ;).

El día fue agotador (para mí al menos), pero aún no había acabado. Dejamos el material, nos cambiamos y partimos de regreso a casa. Parecía que todos los coches de Madrid se habían puesto de acuerdo para bajar la sierra a esa misma hora. Aun con esto, nuestros ánimos en el coche seguían a tope, risas, gafas locas, conversaciones con coches ajenos y golosinas.

Ya llegando a Alcalá, a Okapi se le ocurrió ir a cenar. Propuso el Burger King, un restaurante al que he ido un par de veces, muy agradable el sitio, volveré algún día.. :D

Ya solo queda decir que fue un día genial, muy agotador, pero mereció la pena.
Un saludo y hasta la próxima!


Increíblemente redactado por Ross

martes, 17 de febrero de 2015

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Los puntos suspensivos

Buenas, de puntos suspensivos va la cosa, pero más aún de nieve y paseos.
El domingo pasado nos fuimos a la nieve Carioca, Lely y Kely y yo. Ross iba a venir pero "su despertador no sonó" (tenía el móvil en silencio) y en realidad fue porque estaba de resaca con sus otros amigos.... (léase con tono despectivo).
El caso es que cogimos nuestros abrigos y el camino hacia la sierra y allí que fuimos. Llovía cuando llegamos pero nos dio igual, empezamos a andar en busca de nuevas rutas, como Colón, el de los detergentes. La primera que encontramos era la ruta del colesterol, así que seguimos buscando. Lo primero que encontramos era un mapa con un grafiti en medio que nos decía que había 3 rutas seguidas, roja, azul y verde. En total 18 km, Lely muy emocionada decía que la cogiésemos, que 18 km no eran nada y empezamos a seguir los puntos rojos marcados en los árboles.
Después de un rato andando empezamos a ver que en los árboles había puntos azules y rojos a la vez, así que empezamos a sospechar. No duró mucho porque nos encontramos un grupo de gente vestida de calle que iban tirándose bolas de nieve, accidentalmente o no le dieron a Carioca una vez y a Lely en toda la cara mientras les hacía una foto jeje.

Andamos un rato más, y a pesar de las botas de suela lisa de Kely y el hielo llegamos a un hospital, y paramos a merendar un ratito en una parada de autobús cerrada, no paraba de llover y estábamos ya bastante mojados. Como pensábamos que sería fácil seguir por el camino rojo hasta que encontrásemos el verde seguimos andando por los puntos rojos. Esa realidad que perseguíamos no era tan sencilla. Después de un rato dimos media vuelta, cruzamos dos carreteras y tiramos a buscar otro camino. Encontramos más puntos rojos hasta que vi a lo lejos un mapa, y después de saltar dos ríos y un lodazal vi que en el mapa había 7 u 8 rutas: azul oscura, roja, azul clara, amarilla, negra,... Teníamos que seguir el amarillo hasta que se cruzase con el azul por segunda vez. No lo hicimos, nos metimos por el azul a la primera y llegamos a un sitio donde había caballos y vallas amarillas y un mapa que nos indicó el error.

Media vuelta hasta el camino amarillo otra vez que empezamos a seguir mientras subía, y veíamos el pueblo abajo y así un rato bastante largo hasta que la desesperación casi nos alcanza y vimos en un árbol lejano un punto azul. Ya quedaba poco y ese camino que quedaba casi lo hicimos en silencio; por lo menos no llovía.

De vuelta en el pueblo comimos de menú y calentitos y para casa. Al final Kely conservó todos los dedos de sus pies a pesar del frío y el agua. Habrá más excursiones y esperemos que con vídeos.

Un saludo.